Plataforma para el desarrollo personal. Bitácora de las cosas simples de la vida.
lunes, 8 de septiembre de 2014
Los errores del pasado
sábado, 6 de septiembre de 2014
Las deudas pendientes
lunes, 25 de agosto de 2014
Un mundo de decisiones
lunes, 4 de agosto de 2014
El sentido de la improvisación
sábado, 26 de julio de 2014
La identidad y el amor a la patria
sábado, 19 de julio de 2014
El sinónimo de la prosperidad
sábado, 12 de julio de 2014
Saquemos la piedra del zapato
sábado, 21 de junio de 2014
Cosechando talentos
Es a través de esa dedicación que en la música, por ejemplo, se busca el perfeccionamiento y el virtuosismo en la interpretación de complejas piezas.
sábado, 7 de junio de 2014
Disciplina para la vida
martes, 14 de febrero de 2012
Los enigmas del amor
Se menciona, por ejemplo: que el amor es ciego, que del amor al odio hay un solo paso, que donde manda el corazón no manda la razón, o que, es mejor amar y no ser correspondido, que nunca haber amado. Ciertamente, cada persona -de acuerdo a su propio criterio o experiencia- puede aprobar o refutar estos enunciados.Lo que sí está claro -según afirma la mayoría de expertos en la materia- es que el amor no es un concepto, sino el más sublime de los sentimientos. Querer describir al amor es tan complejo como querer describir la propia naturaleza humana.
El escritor Orison Swett Marden, en su libro “Los Caminos del Amor”, apunta lo siguiente: El amor es lo más bello de la tierra, el anhelo supremo de todo ser humano. No es posible concebir la vida carente de amor, porque el amor es vida. Donde el amor no existe tampoco existe la vida. No hay más que un remedo de vida.
Si tomamos esta definición como punto de partida, podríamos aseverar que el amor es nuestra esencia y existencia. De allí se puede desprender que el amor es una mirada, una sonrisa, una caricia, un abrazo, una palabra o un gesto amable. Por amor late nuestro corazón, respiramos y hasta suspiramos.
Entonces, si el amor nace del mirarse y conocerse, no estaría bien afirmar de manera permanente que el amor es ciego. Hay quienes sí se hacen los ciegos para ver sólo lo que les conviene, por eso es que después llegan los problemas. Está demás decir que el amor debe cimentarse en bases sólidas y una de ellas es ser transparentes y no invidentes.
AMOR Y ODIOAsí como se dice que el amor es lo más sublime y bello, para otros también es sinónimo de dolor y desesperanza. Este es uno de los misterios más difíciles de resolver, pues por amor reímos pero también lloramos, por amor gozamos pero también sufrimos, por amor amamos pero después odiamos. Incluso se afirma que el “exceso de amor” ha causado más víctimas que el odio excesivo.
En nuestro país el mayor porcentaje de suicidios y crímenes se debe a problemas sentimentales, pues muchos en el “nombre del amor” se matan o acaban con la vida de la persona que supuestamente dicen amar.
Al respecto los simplistas sugieren que para evitar gustos y disgustos, dolores y decepciones, es mejor no enamorarse. Una opción válida por cierto. Pero evidentemente hay quienes se oponen a este criterio y señalan que a pesar de todo hay que creer en el amor, pues como dice la Biblia, el amor todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta. Otra opción válida, y mucho más todavía. “Amar sin esperanza es el verdadero amor”, afirmó alguna vez el poeta Rubén Darío.
MÁS ENIGMAS
Se ha dicho también que el verdadero amor es eterno; mientras dura obviamente. Además, que carece de sentido decirle a una persona “Te Amo” sin -por lo menos- haber pasado con él o con ella unos 30 años de nuestra vida. De allí que muchos no dudan en señalar que el amor entre dos personas es sobre todo una gran amistad. No hay amor sin amistad.
Para otros, sin embargo, el amor suele ser encantador sólo al comienzo, y bajo esta premisa, les gusta siempre empezar de nuevo. Para ellos es muy común la frase “Un clavo saca otro clavo”. El escritor británico Bernard Shaw manifestó en una oportunidad que “El amor es una tremenda exageración de la diferencia que existe entre una persona y todas las demás”. Una expresión un poco hilarante que es aceptada por unos y rechazada por otros.
Sea como fuere que vivamos, sintamos o definamos el amor, en primer lugar no olvidemos cuál es nuestra esencia. Se seguirá hablando del tema. Se crearán teorías, teoremas y hasta estratagemas, pero poco o casi nada se contribuirá a esclarecer las incógnitas que trae consigo el amor. Su naturaleza, así como la vida misma, es insondable e inescrutable.
Sólo ama cuando sea el tiempo de amar y si es sin condiciones, mejor. Espera cuando sea necesario esperar. Llora si quieres hacerlo. Grita si eso te reconforta. Total, en cuestiones del amor no tenemos que rendirle cuentas a nadie, sólo a nosotros mismos.
Que el amor sea nuestra fuente de inspiración. Que todo lo que hagamos o soñemos sea por amor. Entonces, si el amor es vida… ¡viva el amor!
viernes, 27 de enero de 2012
El tic tac del tiempo
Un inquieto y curioso escolar llamado Sergio Silva, con apenas ocho años edad deliberaba en forma insistente acerca de la vida y el tiempo. Pese a su corta existencia, solía inquietarse por tener que esperar muchos años para ser grande. Cursando aún el tercer grado de educación primaria, se desesperaba por terminar el colegio para poder ingresar luego a la universidad, ser un profesional y dedicarse a trabajar.
Pese a sus denodados esfuerzos para que el tiempo -según él- transcurriera diligentemente, éste no pasaba, o simplemente se demoraba en pasar. Cada día se convencía más de que el tiempo transcurría más lento que una tortuga. Un día le parecía como un año, o como un año luz. No avanzaba de acuerdo a sus intereses. “¿Cuándo seré grande? ¿Cuándo terminaré la primaria, la secundaria? ¿Cuándo trabajaré? ¿Cuándo me casaré? ¿Cuándo? ¿Cuándo? ¿Cuándo?”, se cuestionaba el párvulo.
Repentinamente, el tiempo transcurrió, eso nunca dejó de suceder. Actualmente el pequeño, que ya no es tan pequeño (en realidad es un adulto), se recrimina por haber pensado que el tiempo transcurría lentamente. Ciertamente, el tiempo no transcurre rápido ni lento, sólo transcurre. Sin embargo, añoraba volver a su época de escolar, a sus años de juventud. Deseaba eso de todo corazón pero de desilusionaba al saber que era absolutamente imposible.
Intentó por momentos detener el tiempo, pero tampoco pudo. Por más que detuviera un reloj el tiempo nunca dejaba de hacer tic tac. Ahora un año le parecía como un día, y un día se le iba más rápido que un billete de cien nuevos soles. En tal sentido, comprendió que el tiempo más que oro es un gran tesoro y por ende tenía que aprender a valorarlo mucho más.
En la vida quizá nos han enseñado que así como el tiempo, la piedra arrojada o la flecha lanzada jamás regresan. Esto es cierto en un sentido retórico, mas no en un contexto real. Sin haber herido a nadie, puedes recoger la misma piedra o flecha que arrojaste y volverla a lanzar cuantas veces quieras, puedes. Lo que no puedes es volver a traer el tiempo que dejaste pasar, no puedes.
Por eso, mientras tengamos vida, estamos todavía a tiempo de enmendar nuestro camino para evitar que se nos escurra como agua entre los dedos. Sin intentar ganarle y tampoco esperarle, hagamos que el tiempo sea nuestra mejor compañía y nuestro más grande tesoro.
lunes, 23 de enero de 2012
Todo sucede por algo
Muchas veces en nuestra vida nos han ocurrido cosas que nos han afectado profundamente. Hechos fortuitos o sucesos inesperados, que nos han provocado dolor, tristeza y desesperanza. Acontecimientos como la partida de un familiar, la pérdida de un trabajo, un accidente doméstico, un proyecto cancelado repentinamente o la ruptura de una relación amorosa, nos han abatido, abrumado y hasta nos han destrozado el corazón.
Tal vez hayamos sentido que el mundo se nos vino encima. La carga es difícil de llevar. La impotencia nos lleva a la desesperación. Lloramos, renegamos, nos golpeamos la cabeza contra la pared y tratamos de buscar culpables. Queremos también buscar el por qué y nos sentimos mucho más vacíos al no encontrar respuestas. Definitivamente, no hay nada que pueda sosegarnos; es lo que creemos en ese momento.
Sin embargo, trascurre el tiempo y nos damos cuenta, que aquellas circunstancias desfavorables tuvieron una razón de ser. Todo sucedió por algo. Todo en la vida sucede por algo, y por algo bueno. Quizá hoy tengamos que llorar, pero mañana nos tocará reír. Como reza un adagio popular: “No hay mal que por bien no venga”; o mejor aún: “No hay mal que dure cien años. Tampoco cuerpo que lo resista”.
Como seres humanos debemos saber y reconocer que la vida suele presentarnos pruebas, problemas y conflictos. ¿Hasta dónde somos capaces de soportar? ¿Qué somos capaces de hacer para superar la adversidad? Las respuestas a estas interrogantes están dentro de nosotros mismos.
Lo cierto de todo es que bajo cualquier circunstancia el tiempo será nuestro mejor aliado. Suele ocurrir (bueno, casi siempre ocurre), que aquellos instantes que nos ha tocado sufrir, se convierten luego en simples e irrisorios anécdotas. Entonces, si después de la tormenta siempre llega la calma, aprendamos a ver el lado positivo de aquello negativo que nos sucede.
jueves, 12 de enero de 2012
Los momentos irrepetibles
Cada momento es irrepetible. Cada segundo, cada minuto de nuestra corta existencia es irrepetible. Podríamos haber pasado varias navidades en casa, podríamos haber viajado varias veces al mismo lugar, o podríamos haber cenado el mismo plato, en el mismo restaurante y en reiteradas ocasiones, sin embargo, es totalmente seguro que ninguno de esos instantes se ha repetido.
Los momentos son irrepetibles no sólo porque cambian las fechas, sino los escenarios e incluso las personas que nos acompañan. Por lo tanto, si los momentos son irrepetibles, es evidente que de aquí en adelante nada será igual, o simplemente, todo será diferente.
Si gustas puedes regresar al colegio donde estudiaste, a la universidad, o al barrio donde pasaste los primeros años de tu infancia, puedes volver, y repito, puedes. Pero es inevitable que te des con la sorpresa de que las cosas han cambiado y que los amigos o personas que conociste ya no están. Tal vez te topes con algunos de ellos, te alegrarás de verlos, pero a la vez te atrapará la nostalgia de saber que el tiempo ha pasado y que aquellos momentos que viviste jamás volverán.
En ocasiones solemos afirmar que lo pasado fue mejor, aunque de forma repentina cambiamos de parecer y deseamos que nuestro futuro sea mejor. Sea como fuese, debemos saber que en algún momento nuestro futuro será pasado y que el pasado será olvidado.
Por ello, para evitar dilemas entre lo que fue y lo que vendrá, concentrémonos en el momento presente, en las experiencias que hoy podemos disfrutar, como escuchar música, aquella que nos gusta. Tomar un café caliente, con alguien que nos gusta. Pasear, viajar, leer, conversar o hacer aquellas cosas que sean las más gratificantes para nuestro ser.
Abracemos este momento, valorémoslo, y sobre todo, vivámoslo, porque el momento que hoy tenemos será indiscutiblemente, irrepetible.
domingo, 8 de enero de 2012
Los días memorables
Todos tenemos días memorables, momentos especiales registrados en nuestra mente que tienen un valor personal, emotivo o sentimental. Estos momentos inolvidables pueden ser el día de nuestro cumpleaños, es una fecha muy significativa para nosotros que jamás podríamos olvidar.
Otros días memorables son el cumpleaños de nuestros padres, hermanos y amigos. El día que ingresamos a la universidad, el de nuestra graduación, el de nuestro primer viaje al extranjero, o incluso el día que dimos el primer beso a nuestra pareja.
Sean cuales fuesen nuestros días memorables, debemos saber que cualquier día de nuestra rutina puede ser memorable, es decir, recordable, inolvidable y trascendental.
Excepto por los días de cumpleaños, (Determinados así por voluntad divina), podemos hacer que los días de nuestra existencia sean memorables, ¿Cómo así?
Realizando aquello que siempre quisimos y que sería gratificante para nuestra vida, pero que por diversas circunstancias no pudimos iniciar y muchos menos, terminar.
Podemos hacer memorable el día que realicemos el viaje soñado, el día que terminemos un proyecto personal, el día que escribamos nuestro primer libro o el día que tomemos una clase de baile y aprendamos el ritmo que nos gusta.
Podemos hacer incluso una lista de nuestros días memorables y trabajar para que esa lista vaya en aumento, anotando aquellas cosas que realizamos y que trascienden para bien en nuestras vidas. Incluso aquellos días que fueron desagradables o desafortunados para nosotros, pueden ser memorables en el sentido de convertirse en un aliciente que nos impulsa a emprender cosas nuevas.
Procuremos pues dar un significado mucho mayor a nuestra existencia, dejando huella al andar, para que lo que hagamos hoy, perdure a través del tiempo. Haz que tus días sean memorables para que tu vida sea memorable.
sábado, 31 de diciembre de 2011
Un año más, un año menos…
Nunca me gusta decir Adiós, sospecho que es un término definitivo. Prefiero decir ¡Hasta pronto! ¡Nos vemos luego! ¡Te veo más tarde! Presiento que son frases más alentadoras. Sin embargo hoy, faltando pocos segundos para que acabe el día, será inevitable decir Adiós. Será definitivo, no habrá marcha atrás, este año 2011 se va y no volverá.
Para muchos, incluyéndome, esta despedida nos llena de nostalgia. Nunca he estado ansioso porque un año se acabe, al contrario quisiera que el tiempo se detenga. Pero como ya dije, es inevitable.
Por eso, sólo nos queda rememorar brevemente aquellos gratos momentos que la vida nos regaló en el aún presente año. Mi más grata experiencia fue contemplar la grandeza de Machu Picchu (Mayo 22). ¿Cuál fue la tuya?
Sin duda que tenemos mucho que contar, cada uno de los 365 días que dejamos atrás, podría ser la página de un libro, en mi caso del tomo 32. Ahora se escribirá una nueva página, un nuevo capítulo de nuestra vida y todos esperamos con bastante optimismo que sea mejor que el capítulo anterior.
¡Adiós 2011! Gracias por la vida, por mis padres, mis hermanos y la salud de mis queridos abuelos. Gracias por los amigos, por los viajes, por los gustos y disgustos. Gracias por la música que grabé, por la guitarra, mi fiel compañera. Por los 15 kilos de peso que bajé, por las partidos de fulbito (“pichanguitas”) que jugué. ¡Gracias!
Siempre supe que un día más era un día menos, hoy es oportuno decir, que un año más es un año menos, aun así, ¡Gracias!
Ciertamente, el futuro no está a nuestro alcance, pero la vida continúa, y así como viene hay que vivirla intensamente, con sus alegrías y tristezas, con sus aventuras y desventuras, con sus éxitos y fracasos.
Ahora gracias Dios por darnos la oportunidad de recibir un nuevo año, de poder saludarlo, darle la bienvenida y hasta poder abrazarlo. Esperamos de todo corazón que sea Feliz, Venturoso y Próspero… ¡Hola 2012! ¿Cómo estás? ¿Qué sorpresas me traes? Adelante, toma asiento ¿Te ofrezco algo?
sábado, 24 de diciembre de 2011
La niña que mató a Papá Noel
A muchos de nosotros, durante nuestra niñez, se nos contó acerca de un viejito bonachón con traje rojo y barba blanca que traía regalos por Navidad, y que ingresaba a las casas a través de la chimenea. Nuestros padres nos solían decir, que si nos comportábamos bien y que si hacíamos todas nuestras tareas, este legendario personaje llamado Papá Noel, nos traería un hermoso regalo, aquel que siempre soñamos o aquel que habíamos visto por la televisión.
Pero esta es la historia de una niña de seis años, que pese a su corta edad se sentía decepcionada de Papá Noel porque nunca le había traído un regalo en Navidad. Esta pequeña llamada Thalía, pensaba que Santa Claus siempre se acordaba de todos los niños menos de ella. Por eso antes de que llegara otra Navidad y para no sentirse nuevamente triste y decepcionada, decidió matar a Papá Noel.
La decisión fue dura de tomar. La párvula tuvo que cavilar demasiado. Muchas veces pensó que Papá Noel tal vez se acordaría de ella en las siguientes navidades. “Y si pasan varias navidades y Papá Noel no se acuerda de mí, ¿qué pasará conmigo?”, se preguntó muy acongojada la pequeña Thalía, tras admitir que dentro de unos cuantos años más ella dejaría de ser una niña, por lo que ya no tendría sentido que Papá Noel le traiga un obsequio.
Es así que para acabar con su sufrimiento, eliminó de su mente a Papá Noel. Decidió borrarlo. Dejó de existir. Con esto, ella ya no tendría que esperar por un regalo en esta Navidad. Ahora se sentía libre y tranquila, y mucho más al saber que el principal protagonista de la Navidad, no es Papá Noel, sino el Niño Jesús.
Conociendo esto, la niña centró su atención en Jesús el Hijo de Dios, y no para recibir un regalo, sino con la inocente convicción de que con su nacimiento, el mundo tendría paz, esperanza y amor.
Por eso en esta Navidad, centremos nuestra esperanza en Jesús. No digo con esto que matemos a Papá Noel. Aun siendo grandes pienso que todo llevamos un niño dentro de nosotros y para muchos este gordito bonachón acaparó en la infancia todas nuestras expectativas.
Sólo sigamos soñando, sigamos, creyendo, sigamos teniendo fe. El Niño Jesús vino al mundo para salvarnos, para darnos paz y tender un puente entre el hombre y Dios. No olvidemos al principal protagonista, es él quien tiene que nacer en nuestros corazones.
martes, 13 de diciembre de 2011
El verdadero significado de la Navidad
La gente camina bastante apurada. El tráfico en las calles se vuelve insoportable. Los centros comerciales lucen saturados. Se acortan los días para la compra de regalos. Las luces, el nacimiento, los villancicos, el pan de pascua. El árbol, el pavo, las tarjetas, el aguinaldo, son detalles que copan nuestra atención a vísperas de la Navidad.
Todos estos detalles son perfectos: Las luces iluminan y alegran nuestras casas, los villancicos deleitan y endulzan el alma y el pavo satisface nuestro apetito. Sin embargo, hay algo más sublime y esencial en esta celebración que todos los creyentes debemos tener en cuenta. Se trata de la inmensa bondad de Dios al mandar a su hijo unigénito, Jesús, para salvar al mundo del pecado. Este es el verdadero significado de la Navidad.
Por eso cuando decimos y deseamos ¡Feliz Navidad! estamos anhelando a nuestro prójimo que el niño Jesús nazca en su corazón. No nos olvidemos esta preciada consigna, aun si muchos cuestionan que el 25 de Diciembre sea la verdadera fecha del nacimiento de Cristo. Desear a alguien ¡Feliz Navidad!, sabiendo lo que realmente significa, es todavía más importante.
Que la venidera Navidad, sea un tiempo de paz y regocijo, meditación y esperanza. Que la televisión no nos haga creer que para tener la mejor Navidad hay que hacer las mejores compras en los supermercados. Recordemos que Jesús, el hijo de Dios, nació en un pesebre allá en Belén, mostrando con ello humildad, ternura y amor.
sábado, 3 de diciembre de 2011
El niño preguntón
Este era un niño a quien le gustaba hacer preguntas. Por naturaleza todos los niños son curiosos, siempre hacen preguntas, y con ello, aprenden y descubren nuevas cosas. Pero este niño nunca dejaba de preguntar; a sus padres, sus maestros, a sus amiguitos de la escuela y del barrio. ¿Por qué el cielo es azul? ¿Por qué vuelan los aviones? ¿Existe Papa Noel? ¿Por qué los perros hacen “guau guau” y los patos “cua cua”? ¿Quiénes son los extraterrestres? ¿De dónde salen los bebés?
Las interrogantes de este niño eran tan simples pero complejas a la vez que no siempre eran resueltas por sus interlocutores. Éstos incluso solían recurrir a la mentira para satisfacer la extrema curiosidad del párvulo, quien además se ganó el apelativo de “niño preguntón”.Siendo ya adolescente, el “niño preguntón” dejó de hacer preguntas, y no porque conociese todas las respuestas, al contrario, cada día que dejaba de preguntar tenía mucho más dudas que antes. La razón de su silencio fue porque desconfiaba de la credibilidad de las respuestas. Y no era para menos, cuando dejó de ser niño se enteró que Papa Noel no era quien dejaba los regalos junto al árbol de navidad y que las cigüeñas no traían a los bebés.
Más adelante, el “niño preguntón” ingresó a la universidad y estudió la carrera de Periodismo. Luego, cuando comenzó a ejercer su profesión, se complacía por hacer preguntas a sus entrevistados. Era el trabajo perfecto, hacía lo que le gustaba y encima le pagaban por ello.
Con el tiempo, el “niño preguntón” comprendió que no siempre encontraría respuestas a todas las interrogantes que hacía, y era porque no todos los entrevistados respondían con la verdad. Otros evadían las respuestas y algunos simplemente desconocían el tema.
Todos hemos llevado o llevamos aún la esencia de este “niño preguntón”, y hemos llegado a la conclusión de que la vida está hecha de interrogantes de las cuales muchas tendrán respuestas y muchas otras, no, y que por más que nos esforcemos en buscarlas, sencillamente no las encontraremos. Este es el misterio de la vida.
En ocasiones tras satisfacer una pregunta se nos abrirán nuevos cuestionamientos. También recibiremos respuestas que no siempre estarán hechas de acuerdo a nuestra conveniencia o intereses y finalmente, nos daremos cuenta que las respuestas que buscamos no siempre estarán en el mundo exterior, sino dentro de nosotros mismos.
domingo, 27 de noviembre de 2011
El poder terapéutico de los abrazos
Leí un interesante librito, “Abrázame”, escrito por Katheleen Keating. El libro trata sobre los abrazos, o la “abrazoterapia”. Habla del efecto terapéutico que tienen los abrazos. Nos señala que un abrazo es agradable, ahuyenta la soledad, aquieta los miedos, abre la puerta a los sentimientos, demora el envejecimiento (los abrazantes se mantienen jóvenes por más tiempo), ayuda a dominar el apetito (Comemos menos cuando nos alimentamos con abrazos).
El abrazo alivia las tensiones, combate el insomnio, mantienen en buen estado los músculos de brazos y hombros, es un ejercicio de estiramiento para los de poca estatura, y un ejercicio de flexión para los altos. Es muy democrático, cualquiera es candidato a un abrazo. Hace más felices los días felices y hace soportables los días insoportables. También menciona que el abrazo terapéutico es un proceso de curación mutua. (En realidad, abrazante y abrazado desempeñan papeles intercambiables de afecto y estima).
“Como abrazoterapeutas, estamos propensos a soltar el niño que llevamos dentro, necesitados de amor, seguridad, apoyo, cariño y juegos, de igual forma las personas que nos rodean nos ofrecen las mismas necesidades”. Keating añade “Los abrazos no deberían quedar sólo para ciertas ocasiones, como las reuniones familiares, los cumpleaños o el festejo de un gol”.
Por este efecto benéfico y saludable de los abrazos, la autora sugiere organizar el Instituto de la Abrazoterapia. “Sería fácil asociarse, sólo bastaría creer en el verdadero poder del abrazo”.
martes, 2 de marzo de 2010
Los “garabatos” de Chopin
Desde aquellos momentos, que pasaron en un abrir y cerrar de ojos, que se fueron más rápido de lo que canta un gallo, simplemente te perdí de oído, por no decir, te perdí de vista.
Fue de grande (aunque no tan grande) cuando te volví a encontrar, dicho mejor, te volví a escuchar, y supe que eras tú, Frederick Chopin. Frédéric en fránces y Fryderyk en polaco.
Poco a poco te fui conociendo, supe que eras un romántico, un pianista, un compositor, el mejor de tu época, y hoy 1 de marzo del 2010 en que muchos te rinden un merecido homenaje póstumo, me atrevo a decir, que fuiste el mejor del mundo.
Es el bicentenario de tu nacimiento y como sé que no estaré para tu tricentenario, desde aquí, mi natal Perú, donde la esperanza de vida es de apenas 76 años, también me sumo al tributo de un grande en el piano, como fuiste tú, Chopin.
En abril del 2009 si mal no recuerdo, intenté interpretar uno de tus “garabatos” y al final mis dedos terminaron garabateándose sobre las teclas de un piano, electrónico por cierto. A partir de allí supe cuán compleja era interpretar tu obra. Sólo tu Nocturno Opus 9 Nro. 2 me costó más de tres mes meses poder aprenderlo y otros tres meses más de ensayo para no olvidarlo, y eso que apenas voy en la mitad de la obra, una de las más de 200 que dejaste a la humanidad.
Es tu bicentenario, nadie hace fiesta en el mundo, sólo te escuchan, y aunque tus huesos estén sepultados en un cementerio de París, el homenaje que te hacen, es escucharte y escucharte y escucharte… otros interpretan tus obras para mantener viva tu memoria.
Sé que hubieras dado mucho más por este espléndido arte llamado música, pero a ti te bastaron sólo 39 años para hacer que tu nombre sea inmortal, es decir, tu corta existencia no te amilanó para mostrar a las futuras generaciones la magia de tu perfección técnica en la interpretación de una obra sobre los recónditos rincones de las teclas de un piano.
Este es mi homenaje a un grande del arte universal, al hombre que compuso algo que yo creí eran “garabatos”, que se fue 130 años antes que yo naciera, pero que cumplió 200 años manteniéndose vivo en los corazones del mundo.
Chopin no morirá, y si esto ocurre, será cuando sus obras dejen de sonar en el piano, por eso he de interpretar un nocturno, será en el año del bicentenario de su nacimiento.








