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lunes, 13 de mayo de 2013

Gracias

Autor: Juan Carlos Calderón Pasco

Gracias Dios por un día más
gracias por la vida que me das.
Es bueno saber que puedo creer
y saber que en ti puedo confiar.

Es duro el camino al andar
mil vallas voy a encontrar;
sé que tú me vas a cuidar.

Gracias Dios por un año más,
ya sé que no debo mirar atrás.
Es momento de seguir y crecer
es tiempo de reír, vivir y soñar.

Es duro el camino al andar
mil vallas voy a encontrar;
sé que tú me vas a cuidar.


lunes, 7 de mayo de 2012

Tu tiempo se acabó

Autor: Juan Carlos Calderón Pasco

Yo te di mi corazón
pero tú lo rechazaste,
perdiste la ocasión;
ya no tienes chance.

Tu tiempo se acabó,
tu burla desnudaste,
aunque otra recogió
aquello que botaste.

¡Mírate cómo estás!
Rostro desencajado;
¡ya no juegues más!

¡Todo ha terminado!
Tu amorío fue fugaz;
te han abandonado.

sábado, 24 de marzo de 2012

Preguntas sin respuestas

Autor: Juan Carlos Calderón Pasco

¿Por qué tuviste que apagar,
el fuego que por ti encendí?
¿Cómo decidiste renunciar,
al amor, que yo te prometí?



No comprendo qué sucedió;
¿Cuándo cambió tu parecer?
Quiero que digas por favor;
¿Quién me robó tu querer?

Desde el día que te fuiste;
¿Cuánto tiempo ha pasado?
Nunca más me escribiste.

¿Dónde te has refugiado?
En algún lugar te perdiste;
que nadie te ha encontrado.

viernes, 16 de marzo de 2012

Me dijo que sí

Autor: Juan Carlos Calderón Pasco

Sé de quién enamorarme
obviamente, no será de ti,
porque supiste engañarme
y como tonto, te lo permití.


Tú no puedes consolarme
casi a tiempo comprendí,
no vuelvo a equivocarme;
hoy, he de pensar en mí.

¿Volverás a traicionarme?
Obvio, indudablemente sí,
ya no vengas a buscarme;
pues por tu culpa, yo sufrí.

Ahora quiero desahogarme
con otros labios carmesí,
por otro amor apasionarme;
por el amor en quien creí.

Con ella voy a reencontrarme
hace algún tiempo le pedí:
¿Tu amor puedes regalarme?
Obviamente, me dijo que Sí.

martes, 6 de marzo de 2012

Inspiración

Autor: Juan Carlos Calderón Pasco

Vives en mi corazón
tan dulce, tan bella,
eres tú mi estrella,
mi dulce inspiración.


Es hermosa sensación
pensarte en mi nostalgia,
siento cerca tu fragancia
como el latir del corazón.

Aunque pierda la noción
del tiempo y la distancia,
yo le resto importancia
por vivir esta ilusión.

viernes, 24 de febrero de 2012

Ansias

Autor: Juan Carlos Calderón Pasco

Calma la ansiedad de verte
regálame sólo una mirada,
que en mí quede grabada
en esta vida y en la muerte.



Yo sé que he de perderte
ya no preciso decir nada,
tú ya no estás enamorada
se acabó el deseo ardiente.

¡Benditas ansias que dominan,
mis ganas por querer retenerte!
En mi mágico mundo ¡imagina!

Este sentimiento me conmina,
a mirar más allá del presente;
pero el tiempo, me incrimina.

martes, 14 de febrero de 2012

Los enigmas del amor

Por: Juan Carlos Calderón Pasco


Hoy en día se habla y se escribe mucho acerca del amor. Psicólogos, tratadistas, filósofos, cantantes, poetas y hasta humoristas tratan -a su manera- de dilucidar este tema; considerado por muchos como muy complejo y por otros como un tema único y especial. Lo cierto es que pese a todos los esfuerzos hechos por el ser humano, hasta ahora no se han logrado develar todos sus misterios.

Se menciona, por ejemplo: que el amor es ciego, que del amor al odio hay un solo paso, que donde manda el corazón no manda la razón, o que, es mejor amar y no ser correspondido, que nunca haber amado. Ciertamente, cada persona -de acuerdo a su propio criterio o experiencia- puede aprobar o refutar estos enunciados.

Lo que sí está claro -según afirma la mayoría de expertos en la materia- es que el amor no es un concepto, sino el más sublime de los sentimientos. Querer describir al amor es tan complejo como querer describir la propia naturaleza humana.

El escritor Orison Swett Marden, en su libro “Los Caminos del Amor”, apunta lo siguiente: El amor es lo más bello de la tierra, el anhelo supremo de todo ser humano. No es posible concebir la vida carente de amor, porque el amor es vida. Donde el amor no existe tampoco existe la vida. No hay más que un remedo de vida.

Si tomamos esta definición como punto de partida, podríamos aseverar que el amor es nuestra esencia y existencia. De allí se puede desprender que el amor es una mirada, una sonrisa, una caricia, un abrazo, una palabra o un gesto amable. Por amor late nuestro corazón, respiramos y hasta suspiramos.

Entonces, si el amor nace del mirarse y conocerse, no estaría bien afirmar de manera permanente que el amor es ciego. Hay quienes sí se hacen los ciegos para ver sólo lo que les conviene, por eso es que después llegan los problemas. Está demás decir que el amor debe cimentarse en bases sólidas y una de ellas es ser transparentes y no invidentes.

AMOR Y ODIOAsí como se dice que el amor es lo más sublime y bello, para otros también es sinónimo de dolor y desesperanza. Este es uno de los misterios más difíciles de resolver, pues por amor reímos pero también lloramos, por amor gozamos pero también sufrimos, por amor amamos pero después odiamos. Incluso se afirma que el “exceso de amor” ha causado más víctimas que el odio excesivo.
En nuestro país el mayor porcentaje de suicidios y crímenes se debe a problemas sentimentales, pues muchos en el “nombre del amor” se matan o acaban con la vida de la persona que supuestamente dicen amar.

Al respecto los simplistas sugieren que para evitar gustos y disgustos, dolores y decepciones, es mejor no enamorarse. Una opción válida por cierto. Pero evidentemente hay quienes se oponen a este criterio y señalan que a pesar de todo hay que creer en el amor, pues como dice la Biblia, el amor todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta. Otra opción válida, y mucho más todavía. “Amar sin esperanza es el verdadero amor”, afirmó alguna vez el poeta Rubén Darío.

MÁS ENIGMAS
Se ha dicho también que el verdadero amor es eterno; mientras dura obviamente. Además, que carece de sentido decirle a una persona “Te Amo” sin -por lo menos- haber pasado con él o con ella unos 30 años de nuestra vida. De allí que muchos no dudan en señalar que el amor entre dos personas es sobre todo una gran amistad. No hay amor sin amistad.

Para otros, sin embargo, el amor suele ser encantador sólo al comienzo, y bajo esta premisa, les gusta siempre empezar de nuevo. Para ellos es muy común la frase “Un clavo saca otro clavo”. El escritor británico Bernard Shaw manifestó en una oportunidad que “El amor es una tremenda exageración de la diferencia que existe entre una persona y todas las demás”. Una expresión un poco hilarante que es aceptada por unos y rechazada por otros.

Sea como fuere que vivamos, sintamos o definamos el amor, en primer lugar no olvidemos cuál es nuestra esencia. Se seguirá hablando del tema. Se crearán teorías, teoremas y hasta estratagemas, pero poco o casi nada se contribuirá a esclarecer las incógnitas que trae consigo el amor. Su naturaleza, así como la vida misma, es insondable e inescrutable.

Sólo ama cuando sea el tiempo de amar y si es sin condiciones, mejor. Espera cuando sea necesario esperar. Llora si quieres hacerlo. Grita si eso te reconforta. Total, en cuestiones del amor no tenemos que rendirle cuentas a nadie, sólo a nosotros mismos.
Que el amor sea nuestra fuente de inspiración. Que todo lo que hagamos o soñemos sea por amor. Entonces, si el amor es vida… ¡viva el amor!

jueves, 2 de febrero de 2012

Tiempo de creer

Autor: Juan Carlos Calderón Pasco

Llegó el tiempo de perder
Dejar atrás mis ilusiones,
Cortar aquellas emociones
Que no puedo comprender.

Llegó el tiempo de perder
Y ojalá que tú lo entiendas,
Por favor, no más contiendas
Pues hoy, yo quiero renacer.


Ahora es tiempo de creer
En momentos venideros,
En este mundo pasajero
Tengo mucho por hacer.

Si hay trecho por correr
Me convertiré en viajero,
Buscaré un amor sincero
No hay nada qué perder.

viernes, 27 de enero de 2012

El tic tac del tiempo

Por: Juan Carlos Calderón Pasco

Un inquieto y curioso escolar llamado Sergio Silva, con apenas ocho años edad deliberaba en forma insistente acerca de la vida y el tiempo. Pese a su corta existencia, solía inquietarse por tener que esperar muchos años para ser grande. Cursando aún el tercer grado de educación primaria, se desesperaba por terminar el colegio para poder ingresar luego a la universidad, ser un profesional y dedicarse a trabajar.


Pese a sus denodados esfuerzos para que el tiempo -según él- transcurriera diligentemente, éste no pasaba, o simplemente se demoraba en pasar. Cada día se convencía más de que el tiempo transcurría más lento que una tortuga. Un día le parecía como un año, o como un año luz. No avanzaba de acuerdo a sus intereses. “¿Cuándo seré grande? ¿Cuándo terminaré la primaria, la secundaria? ¿Cuándo trabajaré? ¿Cuándo me casaré? ¿Cuándo? ¿Cuándo? ¿Cuándo?”, se cuestionaba el párvulo.

Repentinamente, el tiempo transcurrió, eso nunca dejó de suceder. Actualmente el pequeño, que ya no es tan pequeño (en realidad es un adulto), se recrimina por haber pensado que el tiempo transcurría lentamente. Ciertamente, el tiempo no transcurre rápido ni lento, sólo transcurre. Sin embargo, añoraba volver a su época de escolar, a sus años de juventud. Deseaba eso de todo corazón pero de desilusionaba al saber que era absolutamente imposible.

Intentó por momentos detener el tiempo, pero tampoco pudo. Por más que detuviera un reloj el tiempo nunca dejaba de hacer tic tac. Ahora un año le parecía como un día, y un día se le iba más rápido que un billete de cien nuevos soles. En tal sentido, comprendió que el tiempo más que oro es un gran tesoro y por ende tenía que aprender a valorarlo mucho más.

En la vida quizá nos han enseñado que así como el tiempo, la piedra arrojada o la flecha lanzada jamás regresan. Esto es cierto en un sentido retórico, mas no en un contexto real. Sin haber herido a nadie, puedes recoger la misma piedra o flecha que arrojaste y volverla a lanzar cuantas veces quieras, puedes. Lo que no puedes es volver a traer el tiempo que dejaste pasar, no puedes.

Por eso, mientras tengamos vida, estamos todavía a tiempo de enmendar nuestro camino para evitar que se nos escurra como agua entre los dedos. Sin intentar ganarle y tampoco esperarle, hagamos que el tiempo sea nuestra mejor compañía y nuestro más grande tesoro.

lunes, 23 de enero de 2012

Todo sucede por algo

Por: Juan Carlos Calderón Pasco

Muchas veces en nuestra vida nos han ocurrido cosas que nos han afectado profundamente. Hechos fortuitos o sucesos inesperados, que nos han provocado dolor, tristeza y desesperanza. Acontecimientos como la partida de un familiar, la pérdida de un trabajo, un accidente doméstico, un proyecto cancelado repentinamente o la ruptura de una relación amorosa, nos han abatido, abrumado y hasta nos han destrozado el corazón.


Tal vez hayamos sentido que el mundo se nos vino encima. La carga es difícil de llevar. La impotencia nos lleva a la desesperación. Lloramos, renegamos, nos golpeamos la cabeza contra la pared y tratamos de buscar culpables. Queremos también buscar el por qué y nos sentimos mucho más vacíos al no encontrar respuestas. Definitivamente, no hay nada que pueda sosegarnos; es lo que creemos en ese momento.

Sin embargo, trascurre el tiempo y nos damos cuenta, que aquellas circunstancias desfavorables tuvieron una razón de ser. Todo sucedió por algo. Todo en la vida sucede por algo, y por algo bueno. Quizá hoy tengamos que llorar, pero mañana nos tocará reír. Como reza un adagio popular: “No hay mal que por bien no venga”; o mejor aún: “No hay mal que dure cien años. Tampoco cuerpo que lo resista”.

Como seres humanos debemos saber y reconocer que la vida suele presentarnos pruebas, problemas y conflictos. ¿Hasta dónde somos capaces de soportar? ¿Qué somos capaces de hacer para superar la adversidad? Las respuestas a estas interrogantes están dentro de nosotros mismos.

Lo cierto de todo es que bajo cualquier circunstancia el tiempo será nuestro mejor aliado. Suele ocurrir (bueno, casi siempre ocurre), que aquellos instantes que nos ha tocado sufrir, se convierten luego en simples e irrisorios anécdotas. Entonces, si después de la tormenta siempre llega la calma, aprendamos a ver el lado positivo de aquello negativo que nos sucede.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Un año más, un año menos…

Por: Juan Carlos Calderón Pasco

Nunca me gusta decir Adiós, sospecho que es un término definitivo. Prefiero decir ¡Hasta pronto! ¡Nos vemos luego! ¡Te veo más tarde! Presiento que son frases más alentadoras. Sin embargo hoy, faltando pocos segundos para que acabe el día, será inevitable decir Adiós. Será definitivo, no habrá marcha atrás, este año 2011 se va y no volverá.



Para muchos, incluyéndome, esta despedida nos llena de nostalgia. Nunca he estado ansioso porque un año se acabe, al contrario quisiera que el tiempo se detenga. Pero como ya dije, es inevitable.

Por eso, sólo nos queda rememorar brevemente aquellos gratos momentos que la vida nos regaló en el aún presente año. Mi más grata experiencia fue contemplar la grandeza de Machu Picchu (Mayo 22). ¿Cuál fue la tuya?

Sin duda que tenemos mucho que contar, cada uno de los 365 días que dejamos atrás, podría ser la página de un libro, en mi caso del tomo 32. Ahora se escribirá una nueva página, un nuevo capítulo de nuestra vida y todos esperamos con bastante optimismo que sea mejor que el capítulo anterior.

¡Adiós 2011! Gracias por la vida, por mis padres, mis hermanos y la salud de mis queridos abuelos. Gracias por los amigos, por los viajes, por los gustos y disgustos. Gracias por la música que grabé, por la guitarra, mi fiel compañera. Por los 15 kilos de peso que bajé, por las partidos de fulbito (“pichanguitas”) que jugué. ¡Gracias!
Siempre supe que un día más era un día menos, hoy es oportuno decir, que un año más es un año menos, aun así, ¡Gracias!

Ciertamente, el futuro no está a nuestro alcance, pero la vida continúa, y así como viene hay que vivirla intensamente, con sus alegrías y tristezas, con sus aventuras y desventuras, con sus éxitos y fracasos.

Ahora gracias Dios por darnos la oportunidad de recibir un nuevo año, de poder saludarlo, darle la bienvenida y hasta poder abrazarlo. Esperamos de todo corazón que sea Feliz, Venturoso y Próspero… ¡Hola 2012! ¿Cómo estás? ¿Qué sorpresas me traes? Adelante, toma asiento ¿Te ofrezco algo?

sábado, 14 de noviembre de 2009

El Amor a su Tiempo


Si tú te encuentras enamorado de una persona, que no está enamorada de ti ..... no te reproches nada a ti mismo. No hay nada de malo contigo, sino que el amor no eligió descansar en el corazón de la otra persona.

Si encuentras a alguien que está enamorado de ti, y tú no lo amas, siéntete honrado de que el amor vino, y tocó a su puerta, pero dulcemente rechaza el regalo que no puedes devolver.
Si, tú te enamoras de alguien, y está persona se enamora de ti también, y el amor elige irse, no intentes reclamarlo ó culparlo. ¡Déjalo ir!. Hay una razón poderosa y un significado.
Todo lo que puedes hacer realmente es aceptarlo de buen grado, por todo su misterio. Cuando entre a tu vida, siente como él te va llenando hasta derramarse totalmente, y entonces encuentra la manera de compartirlo con la otra persona.
Dalo a la persona que lo hizo nacer en tu vida.Dalo a otros que sean pobres de espíritu. Dalo alrededor del mundo, en todas las formas que puedas ó conozcas. Es entonces que muchos que aman comenten un error, porque habiendo estado mucho tiempo sin amar, entienden el amor profundo como únicamente una necesidad del momento.
Ellos ven sus corazones como un lugar vacío, que necesita urgentemente ser llenado con el amor, y empiezan a ver el amor como si fuera algo que fluye internamente para ellos, en lugar de fluir desde ellos hacía los demás. ¡Acuérdate de eso!, y manténlo en tu corazón: el amor tiene su propio tiempo, sus propias estaciones, y sus propias razones para ir y venir.
Tú no lo puedes sobornar, coaccionar, motivar ó insistir para que se quede permanentemente dentro de ti. Tú sólo puedes abrazarlo cuando el llega sorpresivamente, y puedes entonces repartirlo con los otros cuando el venga hasta ti.
Pero, si él elige dejar tu corazón en cualquier momento, ó el corazón de aquel a quien tú amas, no hay nada que puedas hacer al respecto, y no hay nada que debas hacer en ese momento.
El amor es, y siempre será un misterio, un enigma. Alégrate de que él haya entrado a tu vida plácidamente en algún momento de la vida.
Si tú mantienes tu corazón abierto al amor, el amor vendrá de nuevo a tí, en cualquier momento ó lugar.
¡RECUERDA QUE TÚ NO ELIGES AL AMOR!¡EL AMOR TE ELIGE A TÍ!