Plataforma para el desarrollo personal. Bitácora de las cosas simples de la vida.
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jueves, 20 de diciembre de 2012
domingo, 2 de septiembre de 2012
Versos densos
Autor: Juan Carlos Calderón Pasco
I
Con lágrimas en el rostro te vengo a decir:
¡Perdóname mi amor! No te quise mentir.
Con la llaga en el alma te vengo a rogar;
una oportunidad, para volver a empezar.
Mirándote a los ojos no me atrevo a hablar,
porque sé que en tu enojo, yo debo callar.
Ahora en el silencio espero tu perdón;
devuélveme la calma, si tienes compasión.
II
Comienza un nuevo día con paz y con amor;
si vuelven las mentiras, regresa el dolor.
Juntemos nuestras manos; a Dios oremos,
para que Tú y Yo, juntos nos quedemos.
Bailemos pegaditos al ritmo de este son,
para sentir de cerca, el latir del corazón.
Desnudarte también quiero; el alma y la razón,
y saber si tú me amas, con la misma devoción.
domingo, 22 de julio de 2012
Amada en mis sueños
Autor: Juan Carlos Calderón Pasco
En la paz de mi alma te abracé
en la luz de mis sueños te besé,
mi corazón te pude entregar
nunca quise de allí despertar
Allí en mis sueños me decías
que igual que yo me amarías,
que no me dejarías por temor
de llenar tu vida con dolor.
Pero desperté, ¡qué triste realidad!
fueron sólo sueños, nada fue real,
al menos tu rostro pude acariciar
y tus tiernos ojos contemplar.
La vida es muy dura en este mundo
y por eso quiero ser un vagabundo,
pero más prefiero seguir durmiendo
a estar despierto y por amor muriendo.
martes, 12 de junio de 2012
Quédate
Autor: Juan Carlos Calderón Pasco
Se tú mi consuelo
No te vayas Luz
no te alejes de mí,
déjame tu aroma
flor de carmesí.
Calma por favor
el dolor y mi llanto,
alivia con tu amor
todo mi quebranto.
Quédate en mis brazos
para darte mi calor,
ellos son los lazos
que quitan el temor.
Se tú mi consuelo
mi paz y mi alegría,
eso le pido al cielo
Luz del alma mía.
sábado, 24 de diciembre de 2011
La niña que mató a Papá Noel
Por: Juan Carlos Calderón Pasco
A muchos de nosotros, durante nuestra niñez, se nos contó acerca de un viejito bonachón con traje rojo y barba blanca que traía regalos por Navidad, y que ingresaba a las casas a través de la chimenea. Nuestros padres nos solían decir, que si nos comportábamos bien y que si hacíamos todas nuestras tareas, este legendario personaje llamado Papá Noel, nos traería un hermoso regalo, aquel que siempre soñamos o aquel que habíamos visto por la televisión.
A muchos de nosotros, durante nuestra niñez, se nos contó acerca de un viejito bonachón con traje rojo y barba blanca que traía regalos por Navidad, y que ingresaba a las casas a través de la chimenea. Nuestros padres nos solían decir, que si nos comportábamos bien y que si hacíamos todas nuestras tareas, este legendario personaje llamado Papá Noel, nos traería un hermoso regalo, aquel que siempre soñamos o aquel que habíamos visto por la televisión.
Aun cuando casi siempre encontrábamos nuestro regalo bajo un árbol navideño, conforme pasaban los años, el apego por este personaje también llamado Santa Claus, San Nicolás o Viejo Pascuero, iba decayendo en virtud de que nunca lo pudimos conocer o al menos, ver viajando en su trineo, tal como nos habían contado. Ya de grandes supimos la verdad sobre el gordito de barba blanca.
Pero esta es la historia de una niña de seis años, que pese a su corta edad se sentía decepcionada de Papá Noel porque nunca le había traído un regalo en Navidad. Esta pequeña llamada Thalía, pensaba que Santa Claus siempre se acordaba de todos los niños menos de ella. Por eso antes de que llegara otra Navidad y para no sentirse nuevamente triste y decepcionada, decidió matar a Papá Noel.
La decisión fue dura de tomar. La párvula tuvo que cavilar demasiado. Muchas veces pensó que Papá Noel tal vez se acordaría de ella en las siguientes navidades. “Y si pasan varias navidades y Papá Noel no se acuerda de mí, ¿qué pasará conmigo?”, se preguntó muy acongojada la pequeña Thalía, tras admitir que dentro de unos cuantos años más ella dejaría de ser una niña, por lo que ya no tendría sentido que Papá Noel le traiga un obsequio.
Es así que para acabar con su sufrimiento, eliminó de su mente a Papá Noel. Decidió borrarlo. Dejó de existir. Con esto, ella ya no tendría que esperar por un regalo en esta Navidad. Ahora se sentía libre y tranquila, y mucho más al saber que el principal protagonista de la Navidad, no es Papá Noel, sino el Niño Jesús.
Conociendo esto, la niña centró su atención en Jesús el Hijo de Dios, y no para recibir un regalo, sino con la inocente convicción de que con su nacimiento, el mundo tendría paz, esperanza y amor.
Por eso en esta Navidad, centremos nuestra esperanza en Jesús. No digo con esto que matemos a Papá Noel. Aun siendo grandes pienso que todo llevamos un niño dentro de nosotros y para muchos este gordito bonachón acaparó en la infancia todas nuestras expectativas.
Sólo sigamos soñando, sigamos, creyendo, sigamos teniendo fe. El Niño Jesús vino al mundo para salvarnos, para darnos paz y tender un puente entre el hombre y Dios. No olvidemos al principal protagonista, es él quien tiene que nacer en nuestros corazones.
Pero esta es la historia de una niña de seis años, que pese a su corta edad se sentía decepcionada de Papá Noel porque nunca le había traído un regalo en Navidad. Esta pequeña llamada Thalía, pensaba que Santa Claus siempre se acordaba de todos los niños menos de ella. Por eso antes de que llegara otra Navidad y para no sentirse nuevamente triste y decepcionada, decidió matar a Papá Noel.
La decisión fue dura de tomar. La párvula tuvo que cavilar demasiado. Muchas veces pensó que Papá Noel tal vez se acordaría de ella en las siguientes navidades. “Y si pasan varias navidades y Papá Noel no se acuerda de mí, ¿qué pasará conmigo?”, se preguntó muy acongojada la pequeña Thalía, tras admitir que dentro de unos cuantos años más ella dejaría de ser una niña, por lo que ya no tendría sentido que Papá Noel le traiga un obsequio.
Es así que para acabar con su sufrimiento, eliminó de su mente a Papá Noel. Decidió borrarlo. Dejó de existir. Con esto, ella ya no tendría que esperar por un regalo en esta Navidad. Ahora se sentía libre y tranquila, y mucho más al saber que el principal protagonista de la Navidad, no es Papá Noel, sino el Niño Jesús.
Conociendo esto, la niña centró su atención en Jesús el Hijo de Dios, y no para recibir un regalo, sino con la inocente convicción de que con su nacimiento, el mundo tendría paz, esperanza y amor.
Por eso en esta Navidad, centremos nuestra esperanza en Jesús. No digo con esto que matemos a Papá Noel. Aun siendo grandes pienso que todo llevamos un niño dentro de nosotros y para muchos este gordito bonachón acaparó en la infancia todas nuestras expectativas.
Sólo sigamos soñando, sigamos, creyendo, sigamos teniendo fe. El Niño Jesús vino al mundo para salvarnos, para darnos paz y tender un puente entre el hombre y Dios. No olvidemos al principal protagonista, es él quien tiene que nacer en nuestros corazones.
¡Feliz Navidad a todos! Y que abunde la dicha y armonía en vuestros hogares.
martes, 13 de diciembre de 2011
El verdadero significado de la Navidad
Por: Juan Carlos Calderón Pasco
La gente camina bastante apurada. El tráfico en las calles se vuelve insoportable. Los centros comerciales lucen saturados. Se acortan los días para la compra de regalos. Las luces, el nacimiento, los villancicos, el pan de pascua. El árbol, el pavo, las tarjetas, el aguinaldo, son detalles que copan nuestra atención a vísperas de la Navidad.
La gente camina bastante apurada. El tráfico en las calles se vuelve insoportable. Los centros comerciales lucen saturados. Se acortan los días para la compra de regalos. Las luces, el nacimiento, los villancicos, el pan de pascua. El árbol, el pavo, las tarjetas, el aguinaldo, son detalles que copan nuestra atención a vísperas de la Navidad.
En esta época la fe cristiana se apresta a celebrar una de sus fiestas más importantes, con el propósito de recordar el nacimiento del niño Jesús, el hijo de Dios. La fecha es propicia para fomentar la unión familiar, el amor, la paz, y la esperanza. El mundo se ve mejor al brotar en hombres y mujeres, sentimientos de bondad y altruismo.
Todos estos detalles son perfectos: Las luces iluminan y alegran nuestras casas, los villancicos deleitan y endulzan el alma y el pavo satisface nuestro apetito. Sin embargo, hay algo más sublime y esencial en esta celebración que todos los creyentes debemos tener en cuenta. Se trata de la inmensa bondad de Dios al mandar a su hijo unigénito, Jesús, para salvar al mundo del pecado. Este es el verdadero significado de la Navidad.
Por eso cuando decimos y deseamos ¡Feliz Navidad! estamos anhelando a nuestro prójimo que el niño Jesús nazca en su corazón. No nos olvidemos esta preciada consigna, aun si muchos cuestionan que el 25 de Diciembre sea la verdadera fecha del nacimiento de Cristo. Desear a alguien ¡Feliz Navidad!, sabiendo lo que realmente significa, es todavía más importante.
Que la venidera Navidad, sea un tiempo de paz y regocijo, meditación y esperanza. Que la televisión no nos haga creer que para tener la mejor Navidad hay que hacer las mejores compras en los supermercados. Recordemos que Jesús, el hijo de Dios, nació en un pesebre allá en Belén, mostrando con ello humildad, ternura y amor.
Todos estos detalles son perfectos: Las luces iluminan y alegran nuestras casas, los villancicos deleitan y endulzan el alma y el pavo satisface nuestro apetito. Sin embargo, hay algo más sublime y esencial en esta celebración que todos los creyentes debemos tener en cuenta. Se trata de la inmensa bondad de Dios al mandar a su hijo unigénito, Jesús, para salvar al mundo del pecado. Este es el verdadero significado de la Navidad.
Por eso cuando decimos y deseamos ¡Feliz Navidad! estamos anhelando a nuestro prójimo que el niño Jesús nazca en su corazón. No nos olvidemos esta preciada consigna, aun si muchos cuestionan que el 25 de Diciembre sea la verdadera fecha del nacimiento de Cristo. Desear a alguien ¡Feliz Navidad!, sabiendo lo que realmente significa, es todavía más importante.
Que la venidera Navidad, sea un tiempo de paz y regocijo, meditación y esperanza. Que la televisión no nos haga creer que para tener la mejor Navidad hay que hacer las mejores compras en los supermercados. Recordemos que Jesús, el hijo de Dios, nació en un pesebre allá en Belén, mostrando con ello humildad, ternura y amor.
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