Plataforma para el desarrollo personal. Bitácora de las cosas simples de la vida.
lunes, 22 de abril de 2013
El amor de mis sueños
Escucho a tus ojos abiertos
susurran amor sin medida,
y durmiendo vivo despierto
buscando tu voz prometida.
Me amas, yo sé, lo presiento,
en mis brazos vives rendida;
pues mi regazo es aposento
de tus besos y manos floridas.
Tus labios estrechan los míos,
es bello y mágico el momento;
a tu lado mujer, no siento frío,
sí el calor, de tu dulce aliento.
Tú sabes que por ti desvarío
son reales mis sentimientos;
de madrugada llega el rocío
fue un sueño ¡cómo lo siento!
jueves, 2 de febrero de 2012
Tiempo de creer
Dejar atrás mis ilusiones,
Cortar aquellas emociones
Que no puedo comprender.
Y ojalá que tú lo entiendas,
Por favor, no más contiendas
Pues hoy, yo quiero renacer.
Ahora es tiempo de creer
En momentos venideros,
En este mundo pasajero
Tengo mucho por hacer.
Si hay trecho por correr
Me convertiré en viajero,
Buscaré un amor sincero
No hay nada qué perder.
lunes, 23 de enero de 2012
Todo sucede por algo
Muchas veces en nuestra vida nos han ocurrido cosas que nos han afectado profundamente. Hechos fortuitos o sucesos inesperados, que nos han provocado dolor, tristeza y desesperanza. Acontecimientos como la partida de un familiar, la pérdida de un trabajo, un accidente doméstico, un proyecto cancelado repentinamente o la ruptura de una relación amorosa, nos han abatido, abrumado y hasta nos han destrozado el corazón.
Tal vez hayamos sentido que el mundo se nos vino encima. La carga es difícil de llevar. La impotencia nos lleva a la desesperación. Lloramos, renegamos, nos golpeamos la cabeza contra la pared y tratamos de buscar culpables. Queremos también buscar el por qué y nos sentimos mucho más vacíos al no encontrar respuestas. Definitivamente, no hay nada que pueda sosegarnos; es lo que creemos en ese momento.
Sin embargo, trascurre el tiempo y nos damos cuenta, que aquellas circunstancias desfavorables tuvieron una razón de ser. Todo sucedió por algo. Todo en la vida sucede por algo, y por algo bueno. Quizá hoy tengamos que llorar, pero mañana nos tocará reír. Como reza un adagio popular: “No hay mal que por bien no venga”; o mejor aún: “No hay mal que dure cien años. Tampoco cuerpo que lo resista”.
Como seres humanos debemos saber y reconocer que la vida suele presentarnos pruebas, problemas y conflictos. ¿Hasta dónde somos capaces de soportar? ¿Qué somos capaces de hacer para superar la adversidad? Las respuestas a estas interrogantes están dentro de nosotros mismos.
Lo cierto de todo es que bajo cualquier circunstancia el tiempo será nuestro mejor aliado. Suele ocurrir (bueno, casi siempre ocurre), que aquellos instantes que nos ha tocado sufrir, se convierten luego en simples e irrisorios anécdotas. Entonces, si después de la tormenta siempre llega la calma, aprendamos a ver el lado positivo de aquello negativo que nos sucede.
jueves, 12 de enero de 2012
Los momentos irrepetibles
Cada momento es irrepetible. Cada segundo, cada minuto de nuestra corta existencia es irrepetible. Podríamos haber pasado varias navidades en casa, podríamos haber viajado varias veces al mismo lugar, o podríamos haber cenado el mismo plato, en el mismo restaurante y en reiteradas ocasiones, sin embargo, es totalmente seguro que ninguno de esos instantes se ha repetido.
Los momentos son irrepetibles no sólo porque cambian las fechas, sino los escenarios e incluso las personas que nos acompañan. Por lo tanto, si los momentos son irrepetibles, es evidente que de aquí en adelante nada será igual, o simplemente, todo será diferente.
Si gustas puedes regresar al colegio donde estudiaste, a la universidad, o al barrio donde pasaste los primeros años de tu infancia, puedes volver, y repito, puedes. Pero es inevitable que te des con la sorpresa de que las cosas han cambiado y que los amigos o personas que conociste ya no están. Tal vez te topes con algunos de ellos, te alegrarás de verlos, pero a la vez te atrapará la nostalgia de saber que el tiempo ha pasado y que aquellos momentos que viviste jamás volverán.
En ocasiones solemos afirmar que lo pasado fue mejor, aunque de forma repentina cambiamos de parecer y deseamos que nuestro futuro sea mejor. Sea como fuese, debemos saber que en algún momento nuestro futuro será pasado y que el pasado será olvidado.
Por ello, para evitar dilemas entre lo que fue y lo que vendrá, concentrémonos en el momento presente, en las experiencias que hoy podemos disfrutar, como escuchar música, aquella que nos gusta. Tomar un café caliente, con alguien que nos gusta. Pasear, viajar, leer, conversar o hacer aquellas cosas que sean las más gratificantes para nuestro ser.
Abracemos este momento, valorémoslo, y sobre todo, vivámoslo, porque el momento que hoy tenemos será indiscutiblemente, irrepetible.
lunes, 8 de febrero de 2010
Capricho
Con caprichos me atrapaste…
Caprichosamente te llevaste,
La ilusión de mi alma loca.
Tus caprichos, caprichitos,
Se prendieron con el fuego…
Con pasión, y no lo niego,
Con tus besos infinitos.
Aquella noche fue un torrente,
De sentimientos encontrados…
Tu noche me dejó atrapado,
Con amor fugaz, vehemente.
En esa noche de caprichos,
De alegorías en la cama…
No supe que cuando se ama,
Están demás los entredichos.
Fue un antojo extravagante,
De extravagancia fantasiosa…
Y tu mirada perniciosa,
Fue mi rayo fulminante.
Yo aprendí a ser capricho,
Por tus manos, lo confieso…
Por tus ojos, por tus besos,
Por ese algo que no he dicho.
Ahora la ilusión se esfuma,
Como esfuman las estrellas…
Las fugaces, las más bellas,
A la luz de la penumbra.
Pero al son de la tristeza,
Que relata esos momentos…
Llegas a mis pensamientos,
Y te vas, te vas con ligereza.