y tus alitas quieres descansar,
no olvides que aquí te espero
pues mi corazón te quiero dar.
Tú sabes que yo te he amado
entre lágrimas, risas y pesar,
en mi vida siempre he añorado
que tu corazón me puedas dar.
¡Descansa collareja, acurrúcate!
Reposa tu vuelo, baja del cielo;
en mis cálidos brazos, ¡abrígate!
¡Imagina que soy nido, arrebújate!
En mi cobijo con paredes y velos;
dormita sigilosamente, ¡refúgiate!

Se menciona, por ejemplo: que el amor es ciego, que del amor al odio hay un solo paso, que donde manda el corazón no manda la razón, o que, es mejor amar y no ser correspondido, que nunca haber amado. Ciertamente, cada persona -de acuerdo a su propio criterio o experiencia- puede aprobar o refutar estos enunciados.
