Autor: Juan Carlos Calderón Pasco
Corazón ¿por qué te fuiste?
Nunca debimos separarnos,
sin pensar que la distancia;
podría matarnos.
Nunca debimos separarnos,
sin pensar que la distancia;
podría matarnos.
Te dejé partir; empecé a morir,
lentamente entre mis penas.
Mi sonrisa se volvió llanto,
y pese a todo, te amo tanto.
Aún no sé por qué te amo,
si tú ya no estás aquí.
Nunca llegué a comprender,
que tú, no eras para mí.
Hoy me quedaré cantando
aunque sea mi condena…
con una guitarra en mano,
a una mujer ajena.
Este adiós que me dejaste
tiene un sabor amargo…
pero ya me acostumbraré,
a morir, en mi letargo.