Autor: Juan Carlos Calderón Pasco
Las lágrimas de hombre
son simples y profundas,
en el alma se esconden
como penas vagabundas.
Son lágrimas escuetas
pequeñas e indiscretas,
pero agitan emociones
y sumergen expresiones.
Es llanto, es a veces, risa
es dolor y a veces, calma;
es el corazón hecho trizas,
no hay remedio que valga.
Estas son mis lágrimas;
son tristezas y agonías,
pues torturan mi ánima
y humedecen mi poesía.
Plataforma para el desarrollo personal. Bitácora de las cosas simples de la vida.
Mostrando entradas con la etiqueta HOMBRE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta HOMBRE. Mostrar todas las entradas
viernes, 31 de mayo de 2013
lunes, 8 de abril de 2013
Aquella noche
Autor: Juan Carlos Calderón Pasco
Aquella noche no tuvo piedad
y tu cuerpo conmigo tampoco;
me enseñaste a amar de verdad,
con el corazón, poquito a poco.
Allí, en medio de la oscuridad,
en esa penumbra sin nombre;
se confundió nuestra intimidad
fuiste mi mujer y yo tu hombre.
Cómo olvidar la noche aquella
tan llena de amor efervescente;
intensa pasión que deja huella
fue el beso de tu boca ardiente.
Aquella noche no hubo estrellas
la luna se cubrió en el poniente;
en la luz de tus ojos de doncella
descubrí el calor de tu simiente.
Aquella noche no tuvo piedad
y tu cuerpo conmigo tampoco;
me enseñaste a amar de verdad,
con el corazón, poquito a poco.
Allí, en medio de la oscuridad,
en esa penumbra sin nombre;
se confundió nuestra intimidad
fuiste mi mujer y yo tu hombre.
Cómo olvidar la noche aquella
tan llena de amor efervescente;
intensa pasión que deja huella
fue el beso de tu boca ardiente.
Aquella noche no hubo estrellas
la luna se cubrió en el poniente;
en la luz de tus ojos de doncella
descubrí el calor de tu simiente.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

