Resistiendo a decir te quiero
contengo los suspiros del alma
me agobia la pena y muero
y en nada encuentro calma.
Resisto y trato de ser fuerte,
aunque por dentro me doblego,
camino siempre sonriente
para no revelar lo que niego
Cuánto resiste mi corazón
tener que callar y callar,
no le encuentro explicación
tener que esperar y esperar.
Así resiste mi ser entero
apaga lo que tú alumbras
deja oscuro mi sendero
y se cubre en la penumbra.
Pero seguiré resistiendo
talvez mucho, talvez poco,
espero no seguir sufriendo
o peor aún, volverme loco.
Loco de tanto soportar
un amor que a diario crece,
cómo puedo yo explicar
que tú no me perteneces.
contengo los suspiros del alma
me agobia la pena y muero
y en nada encuentro calma.
Resisto y trato de ser fuerte,
aunque por dentro me doblego,
camino siempre sonriente
para no revelar lo que niego
Cuánto resiste mi corazón
tener que callar y callar,
no le encuentro explicación
tener que esperar y esperar.
Así resiste mi ser entero
apaga lo que tú alumbras
deja oscuro mi sendero
y se cubre en la penumbra.
Pero seguiré resistiendo
talvez mucho, talvez poco,
espero no seguir sufriendo
o peor aún, volverme loco.
Loco de tanto soportar
un amor que a diario crece,
cómo puedo yo explicar
que tú no me perteneces.




Supiste ganarte mi corazón

Habla del efecto terapéutico que tienen los abrazos. Nos recuerda que un abrazo es agradable, ahuyenta le soledad, aquieta los miedos, abre la puerta, a los sentimientos, demora el envejecimiento (los abrazantes se mantienen jóvenes por más tiempo) ayudar a dominar el apetito (Comemos menos cuando nos alimentamos con abrazos… y cuando tenemos los brazos ocupados en estrechar a los demás).