“Santiago querido, Santiago añorado, en ti yo he soñado, tú a mi me has dado, todo lo más puro de mi corazón…”. Quizá muchos de mis contemporáneos y otros de generaciones anteriores o posteriores a la mía, identifiquen esta composición del cantante argentino Leo Dan y quizá se pregunten cómo pudo ésta motivarme a perseguir un sueño. Entre el transcurrir de la vida, jugando a las canicas o al trompo con guaraca, me gustaba ser observador de bellezas. Solía pasar largos momentos en la sala de la casa donde vivía para mirar unos hermosos cuadros. Unas fotografías para ser más preciso, que de manera involuntaria a generar alguna satisfacción personal dentro de mí, María Esther (mi querida madre), colocó en ese lugar.
Escuchando “Santiago querido” y mirando al “unísono” las imágenes de Santiago de Chile, el puerto de Valparaíso y el reloj de flores de Viña del Mar, me quedaba profundamente atrapado en algo que sólo la imaginación puede describir. Era una mezcla artística, musical, un espacio natural que a pesar de ser un niño, me inspiraba muchas ganas de vivir, de soñar y fantasear hasta donde mi propia imaginación me lo permitía.

A partir de allí nació mi primera ilusión. Me dije a mí mismo y posteriormente escribí en mi diario, que “Cuando sea grande quiero conocer Santiago de Chile”, inspirado obviamente en la canción "Santiago Querido" y a las exposiciones pictóricas a las que voluntariamente me sometía.
Escribí también que Santiago de Chile tendría que ser la primera capital extranjera en visitar y si llegara a ser así, se me abrirían las puertas de otras ciudades del mundo. Pasaron dieciséis años para que este sueño infantil se hiciera realidad con mi primer viaje a Santiago de Chile en noviembre del año 2003. Pocos meses después me fui a vivir por más de un año a la ciudad de Santa Cruz (Bolivia) por un programa de intercambio estudiantil en el que participé estando en la universidad.
Siendo adolescente escribí también que tenía que conocer a este intérprete para cerrar el círculo de aquel sueño que siendo niño me propuse realizar. Pasaron veintidós años para que hoy viernes 30 de octubre del año 2009 se cerrara este círculo y conociera en persona a aquel artista que con una canción motivó a realizar el viaje de mis sueños. Y como lo diría el propio Leo dan con el tema “Quién no tiene una ilusión”… me pregunto también “Quién no tiene una ilusión en esta corta vida”.

La amistad es un sendero al que debes implantar el cariño, la alegría sinceridad y bondad.


Así son muchos artistas. Brillan apenas por instantes en los escenarios de la vida. Y con la misma rapidez que aparecen, desaparecen. Así son muchos reyes y reinas: de naciones, de clubes deportivos o concursos de belleza. También entran los hombres y mujeres que se enamoran y se dejan enamorar con la mayor facilidad. Así son las personas que viven en una misma familia y pasan al lado de otro sin ser presencia, sin existir.
Ambos fueron invadidos por una gran tristeza y cuando se dieron cuenta que nunca más se encontrarían…
Hoy SOL y LUNA viven esperando ese instante, esos momentos que les fueron concedidos y que tanto cuestan que sucedan.












